EL CONFLICTO DEL MUNDO QUE NOS RODEA.

El conflicto con el mundo que nos rodea.
2 Timoteo 3:1-5
 
Tomado del facebook de mi apreciado hermano Alberto Betacourt.

Si alguien le preguntara cómo ve la sociedad donde vive, ¿Qué le diría?
Como creyentes en Jesucristo, tenemos que entender la oscura realidad de nuestro mundo, pero a la vez, es posible que nos sintamos obligados a ofrecer palabras esperanzadoras, como cuando decimos que todo va a mejorar.
¿Qué dice la Biblia con respecto a todo esto?
En su carta a Timoteo, Pablo describe claramente la condición del mundo. Dice: También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos 2 Timoteo 3:1.
Ahora, él no dice que los tiempos peligrosos vendrán por algún tiempo y que luego pasarán; lo que dice, es que se establecerán y se quedarán así.
Es decir, así serán los tiempos en que vivimos.
A menudo oigo a la gente hablar de esto, y de pronto dicen: Pues, las cosas van a tener que mejorarse en algún momento, ¿no es cierto?
No.
La Palabra de Dios dice exactamente lo contrario, que cuanto más nos acerquemos al regreso de Cristo, más empeorará el mundo.
¿Cómo cristiano, nos sentimos obligado de alguna manera a darle ánimo a los demás, hablando sobre la esperanza de un mundo mejor? ¿Piensa usted que si uno reconoce la decadencia el decaimiento constante del mundo, estaría mostrando una fe débil o fuerte?
Entre más tenebrosos se pongan los días, dos cosas van a suceder: Primero, vamos a ser el blanco de los ataques que vienen de los no creyentes y del diablo.
Segundo, vamos a ser lumbreras en un mundo oscuro.
Hasta una pequeña vela es capaz de iluminar un cuarto entero.
De igual manera, un solo creyente puede emitir grandes cantidades de luz a un mundo que está en tinieblas.
Acuérdese que todas las tinieblas del universo no son capaces de extinguir ni una sola luz.
De hecho, entre más oscuro esté el mundo, mayor será el impacto que tengamos sobre él.
Pues bien, sabemos que el mundo se irá oscureciendo más y más hasta el regreso de Cristo, pero concretamente.
Pablo bosqueja las peculiaridades de nuestra sociedad en los días postreros, en 2 Timoteo 3:2 al 8, donde dice que la sociedad se va a definir por las siguientes características:
1) El egoísmo. Las personas serán egocéntricas, arrogantes, y motivadas por la codicia.
2) Blasfemos. Los hombres y las mujeres serán unos blasfemos, tomarán el santo nombre de Dios en vano y sus vidas se identificarán por lo profano.
3) Desobedientes. Como los padres se van a ocupar menos de sus hijos, la gente joven se seguirá rebelando y se convertirán en unos adultos hastiados y perturbados.
4) Ingratos. ¿Cuántas veces no hemos oído a alguien hablar de lo mucho que le dan gracias a Dios? En la mayoría de los casos el mundo no hace sino quejarse por lo que no tienen. Lastimosamente, esta situación irá empeorando.
5) Sin afecto natural. La gente se comportará de una manera fría y recia ante las cosas de Dios. Esto traerá como consecuencia, tanto una falta de respeto, como una falta de interés por los demás las personas.
6) implacables. El ideal del perdón irá desapareciendo paulatinamente más y más. La venganza y las represalias caracterizarán más y más a nuestras relaciones.
7) Calumniadores. Describe a la gente cuyas palabras son como flechas cortantes, llenas de amargura, y que van destinadas a causarle dolor a los demás.
8) Desenfrenados intemperantes. La gente carecerá totalmente de disciplina y le darán rienda suelta a su impetuosidad.
9) Crueles. Esto lo vemos hasta en los niños más pequeños jóvenes, que se dejan arrastrar por la violencia en sus casas y en sus colegios.
10) Traidores. Hoy por hoy es difícil encontrar a una persona que se pueda confiar plenamente. Tristemente, la confianza absoluta se ha convertido en un ideal anticuado en este mundo tenebroso.
11) impetuosos. Hombres y mujeres que hacen lo que se les viene en gana, sin tomar en cuenta el impacto que sus acciones puedan tener sobre los demás.
12) Amadores de los deleites. Nos hemos convertido en una generación de personas identificadas con el adagio: si te sientes bien al hacerlo, entonces hazlo. El mundo se fija más en lo que los hace sentirse bien, que en la Palabra de Dios.
13) Con religiosidad apariencia de verdad. 2 Timoteo 3:5 nos dice que el mundo se caracterizará por personas que tendrán una apariencia de piedad, pero esa religión vacía carecerá de esencia.
14) Resisten a la verdad. Las personas que no quieren oír la verdad, sólo quieren oír lo que los haga sentirse bien. Cuando la Palabra de Dios les indica que deben tomar una decisión difícil, generalmente optan por los deseos de su propio corazón.
Quizás nos parezca desalentador este comentario sobre el ámbito mundial, y sobre lo que podamos anticipar para el futuro.
Sin embargo, es algo que también nos proporciona una asombrosa oportunidad, como hijos e hijas de Dios, para irradiar a Jesús por medio de nuestro comportamiento y resplandecer más que nunca, reivindicando así las áreas que se encuentran en tinieblas, para el reino de Dios.
Bendiciones y hasta pronto

LA PROMESA DE SU DIRECCIÓN

Salmo16:11 

Nuestro maravilloso Dios te acompañe y guie en este día! Viendo las olimpiadas realmente observo la importancia de competir, clasificar y ganar. Todos desean por lo menos quedar en la historia y llevarse aunque sea una mención. La vida cristiana es muy parecida, corremos para un premio pero mayor. Todos hemos empezado la carrera y los obstáculos son muchos. Necesitamos el estímulo, la determinación, la disciplina para continuar avanzando y llegar a la meta. Todo cuanto necesitamos está en la Palabra de Dios, sin ella es fácil cansarse, deslizarse, y aun abandonar. Vamos hermano y hermana, esfuérzate en estudiar, si deseas avanzar necesitas invertir más tiempo y conocer a Aquel que nos guía a la victoria.

SOMOS OBREROS Y GUERREROS

La oposición no es solo una evidencia que Dios está bendiciendo, sino es también una oportunidad para que nosotros crezcamos. Las dificultades que aparecieron sacaron lo mejor de Nehemías y de su pueblo. Refiriéndose a Satanás, Pablo escribió: "pues no ignoramos sus maquinaciones" (2 Co. 2:11). Este capítulo presenta cuatro de las maquinaciones de Satanás para oponerse a la obra del Señor, y también nos dice cómo el pueblo de Dios puede mantenerse firme y derrotar al enemigo. Si usted empieza a edificar, pronto se verá batallando; así que ¡prepárese! Los capítulos 4 al 6 de Nehemías describen tácticas diferentes que el enemigo usó para tratar de parar el trabajo en los muros.
Cuando el enemigo ataca con: El Desánimo (Neh. 4:10)
Las presiones exteriores crean a menudo problemas interiores. No es fácil llevar a cabo el trabajo cuando se está rodeado de peligros y se enfrentan a diario las demandas de una tarea que parece imposible. Si los judíos se dejaban desanimar, se derrotarían a sí mismos; y Sanbalat y sus aliados no tendrían que entrar nunca en guerra con ellos.
El desánimo es un arma clave en el arsenal de Satanás. Fue el desánimo lo que evitó que Israel entrara en la Tierra Prometida en Cades-barnea (Nm. 13). "No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros" (v. 31) Los diez espías incrédulos "desalentaron a los hijos de Israel" (32:9); como una consecuencia, la nación vagó por el desierto durante cuarenta años hasta que la nueva generación estuvo lista para conquistar la tierra. "No podremos" es el grito de todos los que dejan de mirar al Señor y empiezan a mirarse a sí mismos y a sus problemas.
Estos desalentados trabajadores judíos estaban en realidad poniéndose de acuerdo con el enemigo que decía que ellos eran débiles (Neh. 2:19; 4:1-3). Sanbalat había declarado abiertamente que el trabajo cesaría, y casi sucedió así.
¿Por qué surgió este desaliento en la tribu real de Judá? (Véase Gn. 49:8-12.) Tenían la sangre de David en sus venas, y uno pensaría que debían ser hombres y mujeres de gran fe y valor. La respuesta la encontramos en Nehemías 6:17-19: Algunos en la tribu de Judá estaban cooperando en secreto con el enemigo. Los lazos de matrimonio eran más fuertes que los vínculos de compromiso con el Señor. Según Nehemías 13:15-22, algunos de los dirigentes de Judá no estaban totalmente dedicados al Señor, sino que estaban más interesados en obtener dinero.
He aprendido, en mis más de cuarenta años de ministerio, que en el trabajo del Señor, los que desaniman son:
1- Personas dadas a la duda, personas desconfiadas, rebeldes que no cooperan con el liderazgo.
2- Personas que se prestan a la componenda. Hay por lo general algo equivocado en su caminar espiritual. La inmadurez, el egoísmo, la obstinación son algunas de las características de estas personas.
3- Personas que carecen frecuentemente de fe en la Palabra de Dios. Su vida está marcada por otras metas que poner primero el reino de Dios.
4- Personas que están ante todo interesados en sus propios planes y metas.
5- Personas de doble ánimo, esa persona generalmente es incrédula e inestable (Stg. 1:5-8) y dificulta la obra del Señor.
Nehemías no prestó mucha atención a estos quejosos, sino que sin dudarlo siguió adelante con el trabajo del Señor. Eso es lo mejor que podemos hacer. Si pierde tiempo y deja de hacer su tarea por escuchar a todo el que reclama su atención, o se queja nunca logrará hacer nada. Nehemías recibió ánimo de la oración y de las promesas de Dios. La Palabra de Dios le ayudo para seguir adelante con sus convicciones de edificar, y no atender las emociones intimidantes, tácticas y maquinaciones del enemigo. Autor: W. Wiersbe

LA FE QUE CONSIDERA EL SUFRIMIENTO

Hebreos 12: 1 - 6

     Siempre asumimos la fe de manera positiva, nunca se aplica al sufrimiento y al dolor. Por lo general decimos: Voy a obtener; voy a lograr; Dios proveerá; Dios sanará. Nunca decimos que nuestra fe nos ayuda a soportar las pruebas, el sufrimiento o el dolor. En el verso 1, señala el autor de la carta, que tenemos una nube de testigos que sufrieron penalidades, pruebas y hasta la muerte. Ellos pasaron por todas esas cosas y no perdieron la fe:” Pero ninguno de ellos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, recibió lo prometido.” (Hebreos 11:39)
     Hoy día nos toca ser testigos de aquellos que nos observan. Debemos ser esa “luz del mundo” que es colocada en un lugar alto que alumbre a todos. Debemos dar el ejemplo de fe a las personas que nos miran. Así como nuestro testimonio de comportamiento cívico, social, moral, familiar, etcétera, es nuestra mejor predicación hacia los de afuera; nuestra manera de afrontar las adversidades, las pruebas y todo lo que nos sea contrario también lo es.
     La nube de testigos que nos observa se medirán con nuestro actuar ante las adversidades. Es como si dijeran:” Si esa persona que dice creer en Dios, que afirma que Cristo es su ayudador y proveedor actúa de esa manera como si no lo creyera, se queja, reniega, y basados en el caso actual venezolano, hasta hay algunas que se van del país, ¿Qué queda para mí que no profeso su fe y no me puedo ir del país? Cuando uno de nosotros se aparta del Señor está dejando de pensar en sus hijos, cónyuge, vecinos y solo piensa en sí mismo. Estamos llamados a vivir para el Señor y dar testimonio a los demás; estamos llamados a ser testigos con nuestra manera de actuar, de hablar y de ser; debemos dar esperanzas a los demás.
     El autor de Hebreos, inspirado por el Espíritu Santo nos dice: “despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (Heb. 12:1b). Quizás preguntes ¿qué hay de mis necesidades? Estoy pasando hambre, estoy perdiendo peso, mis hijos no se alimenta completo, el dinero no me alcanza. La respuesta la encontramos en los siguientes versos: “Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar, pues aún no habéis padecido hasta la sangre…”.
     Tomemos el ejemplo de Pablo cuando dijo: “Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”, “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 1:21 y 4: 4, 6-7)

LO QUE CUESTA SEGUIR A JESÚS



Lo que cuesta seguir a Jesús

(Lucas 14:25 – 27)
“Grandes multitudes iban con Él; y volviéndose les decía: “Si alguno quiere venir en pos de mí y no aborrece a su padre, madre, mujer, hijos, hermanos, hermanas y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo”
            Nuestro Señor Jesús, durante su peregrinación en la tierra, demostró las señales que confirmaban su misión entre los suyos. Muchos milagros de sanidad, liberación espiritual, alimentación de multitudes y resurrecciones fueron manifestados entre aquellos que le rodeaban. Sin embargo, muy pocos, por no decir que ninguno, entendió realmente su mensaje y su propósito real.
            Es así, como nos indica la palabra, que “grandes multitudes iban con Él”; todos buscaban cubrir sus necesidades mas no le seguían por amor y devoción al Maestro y Salvador. Hay un detalle interesante en el texto: “y volviéndose”. Jesús continuaba su labor por toda la tierra de Israel, predicando y anunciando la llegada del “Reino de los cielos”, hasta que un momento detiene su marcha (siempre adelante) y voltea hacia la multitud. Era claro que Jesús sabía que le seguían y también sabía las verdaderas razones que tenían para hacerlo. Es allí cuando Él detiene su marcha; su propósito; su misión y comienza a exhortar a la multitud sobre cuál debe ser la verdadera razón para seguirle y el costo que deben pagar. Encontramos la verdadera devoción que debemos demostrar. Jesús dice: “Si alguno viene a mí y no aborrece…” La palabra usada aquí no habla de desprecio o separación de lo más querido ni de nuestra vida. Esta palabra se usa en un sentido comparativo, de amar menos.
Existe un gran contraste entre las palaras de Jesús y lo que se está predicando hoy día. Hoy se enseña lo que yo llamo “el quinto evangelio”, el cual no es otra cosa que la enseñanza de que voy a vivir en esta tierra y que he sido llamado a la conquista, a establecer un “reino” en la tierra. Un reino donde ocuparemos grandes cargos y lugares prominentes. Donde obtendré los mejores beneficios terrenales: autos, casas, cuentas bancarias enormes, salud, larga vida sin aflicciones ni problemas. Este “quinto evangelio” no es más que el ofrecimiento continuo de aquello que el enemigo ofreció a Jesús en el desierto.
Pero, volviendo a las palabras de Jesús. Él nos llama a desprender nuestro corazón de todas esas cosas; que las quitemos del trono de nuestras vidas y las sustituyamos por Él y solo por Él. El maestro nos llama a no amar a las cosas y a las personas más que a Él. Queda demostrado que el afán por el buen vivir en esta tierra no forma parte de su enseñanza. No quiere decir que dejemos todo y nos lancemos a la indigencia ¡NO! Quiere decir que nuestro único propósito debe ser amarle y agradarle a Él.
De igual forma, la expresión “no lleva su cruz” denota una preparación a morir a las cosas de este mundo, considerándonos ya muertos a nosotros mismos y a los ofrecimientos de este mundo. El apóstol Pablo lo decía:
“…O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual habéis recibido de Dios, y que no sois vuestro.” (1ra. Corintios6: 19). (énfasis propio).
“Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo. (Gálatas 6:14). (énfasis propio).
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí, y lo que vivo ahora en la carne, lo vivo en la fe del hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 6:20). (énfasis propio)
Ninguno de nosotros vive para sí y ninguno muere para sí. Si vivimos para el Señor vivimos; y si morimos para el Señor morimos, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos (Efesios 4: 22 – 24) (énfasis propio)
“Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aún las estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a Él lo he perdido todo y lo tengo por basura, para granar a Cristo y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia, que se basa en la Ley, sino la que se adquiere por la fe en Cristo, la justicia que proviene de Dios y se basa en la fe. Quiero conocerlo a Él y el poder de su resurrección, y participar de sus padecimientos hasta llegar a ser semejante a Él en su muerte” (Filipenses 3: 7 – 10) (énfasis propio)
No procuramos agradar a los hombres sino a Dios que prueba nuestros corazones” (1ra. Tesalonicenses 2:4b) (énfasis propio)
“Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia, sino, así como aquel que os llamó Santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir, porque escrito está: “Sed santos porque Yo soy Santo” (1ra. Pedro 1: 14 – 16)
Para concluir, desechemos todo aquello que nos aparta del conocimiento real y total de nuestro Señor Jesús. Amémoslo y busquemos de agradarle solo a Él.
Suyo en Cristo
J. L. Huerta

¡DIOS NO HACE ACEPCIÓN DE PERSONAS! II

 

En el mes de julio conversaba con mi esposa sobre la situación del país y las consecuencias que debemos soportar. En aquella oportunidad publiqué la primera parte de esta reflexión. He aquí la culminación de la misma. Dios les bendiga.

¡DIOS NO HACE ACEPCIÓN DE PERSONAS! II

Ahora bien, estas actitudes que reflejan las personas que citamos no parecen estar conforme a la lógica humana, sino de aquellas faltos de cordura; y es verdad, es una locura. La Biblia señala: “Las palabras de la cruz son locuras para los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios”, “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locuras”; y no las puede entender porque se han de discernir espiritualmente.” (1ra. Corintios 1:18; 2:14). Sin embargo, estamos llamados a vivir conforme al Espíritu. Ustedes y yo debemos depender absolutamente de nuestro Señor ya que “Sea que vivamos o que muramos del Señor somos” (Romanos 14:8b).
            En la Biblia existen muchas promesas de protección, de provisión y cuidado. Por ejemplo: “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo librará Jehová” (Salmos 34:19). “Joven fui y he envejecido, y no he visto justo desamparado ni su simiente que mendigue pan” (Salmos 37:25). “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado.” (Isaías 26:3). Pero también existen historias de creyentes que padecieron persecución y torturas bajo el dominio romano y en tiempos más contemporáneo.
            Reflexionemos en las siguientes preguntas y respondamos de manera sincera y objetiva:
            ¿Los creyentes están protegidos y alejados de las calamidades que se presentan en el mundo?
            ¿Es verdad que por ser creyentes e hijos del Rey de reyes no pasaremos por cosas malas y escasez?
            ¿Qué hacer con aquellos ofrecimientos de una vida paradisíaca en la tierra sin importar las cosas que sucedan?
            Debemos recordar las palabras de nuestro Señor y Maestro Jesús: “En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, Yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Si preguntásemos al apóstol Pedro sobre el tema ¿qué nos diría?: …aunque ahora, por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que, sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro (el cual, aunque perecedero se prueba con fuego) sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.” (1ra. Pedro 1:6b – 7).
             Para concluir, quiero dejar que sea el mismo apóstol Pablo que nos dé unas palabras. ¡Adelante apóstol ¡
- PABLO: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” Filipenses 4:4)
- Usted y Yo: ¿Y qué pasa si nos asalta la preocupación y el desespero ante la situación que estemos viviendo?
- PABLO: “Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4: 6 – 7).
“Gracias Señor porque no haces acepción de personas”

Suyo en Cristo
J. L. Huerta