Luego de nuestra conversación con el Apóstol Pedro (en nuestro viaje imaginario a su época), quisiera mostrarle algunos fragmentos de la entrevista sostenida con el Apóstol Pablo. En ella le hicimos la pregunta que nos llevó a escribir estas líneas. Comencemos: Era una tarde calurosa en la ciudad de Roma. Luego de esperar un tiempo, debido a la cantidad de personas que le visitaban, logramos entrar a la pequeña casa, "el centro de operaciones" de este distinguido Apóstol. Fuimos recibidos con gran alegría por parte de él y sus acompañantes. Una vez todo dispuesto para la entrevista, comenzamos:
Fclg: Estimado hermano Pablo, quisiéramos saber ¿Por qué usted es Cristiano? Usted era un fariseo que defendía con todas sus fuerzas la ley. Hombre de brillante intelectualidad y muy culto. Aunado a esto, usted odiaba a Jesús y a su iglesia, al punto de perseguir a los creyentes hasta la muerte. Los obligaba a renegar de su fe en Cristo Jesús ¿Por qué hoy es tan diferente?
Pablo: Es cierto. Ante todos mis conciudadanos tenía gran reputación. Fíjese "aunque yo tengo también de que confiarme en la carne (de que sentirme orgulloso). Si alguno piensa que tiene de que confiarse en la carne, yo más: Circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, Hebreo de Hebreos; en cuanto a la ley fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible" (Filp. 3:4-6).
Fclg: Realmente son títulos y reconocimientos que cualquier persona pudiera desear. Sin embargo, ¿por qué el cambio?
Pablo: Como le dije anteriormente, yo perseguía a los cristianos para hacerles renunciar a su fe. Fue precisamente cumpliendo esa misión que sucedió algo extraordinario: " Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazareth: lo cual también hice en Jerusalén, Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto. Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar, y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras. Ocupado en esto iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los principales sacerdotes, cuando a medio día, oh rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los que iban conmigo. Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa es dar coces contra el aguijón. Yo entonces dije: ¿Quién eres Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tu persigues. Pero levántate y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte como ministro y testigo de las cosas que has visto y de aquellas en que me apareceré a ti" (Hch 26:9-16)
Fclg: Fue eso, entonces, lo que produjo ese gran cambio en su vida. Hoy, algunos años más tarde ¿qué piensa sobre Jesús?
Pablo: "Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia" (Fil. 1:21).
Fclg: Ciertamente, con los honores, títulos y reconocimientos que poseía, podría haber desarrollado un gran carrera, dentro de los fariseos y con el apoyo de los sacerdotes. ¿Qué piensa de todo lo que tenía ante las demás personas?
Pablo: "Pero cuantas cosas eran para mi ganacia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para granar a Cristo" (Fil. 3:7-8). Además "Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios" (Hch. 20:24)
Continuará...........