¿Lunas de sangre?
¡No cunda el pánico!
Cada tantos años, algunos hermanos bien
intencionados aparecen con “la prueba bíblica irrefutable” de que el mundo se acabará,
o que el arrebatamiento ocurrirá en una fecha determinada. Por supuesto, la
fecha llega y pasa, y nada ocurre.
Por ejemplo, William Miller, un pastor
bautista, predijo que Jesús regresaría en 1884. No pasó nada. Pero, sus
seguidores, son conocidos como los Adventistas del Séptimo Día. Otro, Charles
Russel predijo el fin del mundo en 1914. No pasó nada. Pero, sus seguidores,
hoy en día se conocen como Los Testigos de Jehová.
Ya en la década del 70, “La Iglesia de
la radio del suroeste” publicó un artículo sobre el “Efecto Júpiter”. Alegaron
una supuesta alineación planetaria (muy coincidente con la que se dice hoy día)
habría causado un aumento en las fuerzas gravitatorias que sacudiría la tierra
mediante terremotos, tormentas y otras catástrofes, marcando el comienzo de la tribulación.
Nuevamente, no pasó nada. De igual forma Joseph Calhoon, desde California, USA,
captó la atención de los medios de comunicación al decir que había estudiado
muy exhaustivamente a las pirámides de Egipto y llegó a la conclusión de que
los pasajes en el interior de las mismas, eran una señal de línea de tiempo de
parte de Dios y que el Señor volvería en 1979. Y no pasó nada.
En la década de los 80 se publicó el
libro “88 Razones para que Jesús vuelva en 1988” escrito por Edgar Whisenant.
Estaba tan convencido de estar 100% en lo correcto que dijo en la tv nacional de
EEUU:”Si el Señor no regresa en 1988, la Biblia está equivocada”. No pasó nada.
Luego el Y2K. Se decía que el año 2000 produciría un colapso de todas las
computadoras y pondría en marcha el tramo final de la civilización y, como
antes, no pasó nada. Más tarde aparece un predicador radial – Harold Camping –
quién había predicho que Jesús regresaría en 1994, luego lo cambió a mayo 2011
y luego a octubre 2011 y, por supuesto, no pasó nada.
Todo esto nos lleva a la “última
revelación” de las escrituras, las famosas “Lunas de sangre”. Un pastor
norteamericano – Marcos Biltz – comenzó con esto desde hace dos años. Igualmente,
tenemos a John Hagge quien escribió el libro “Las Cuatro Lunas de sangre” que,
gracias a su renombre y a la prensa, su teoría de las lunas de sangre ha hecho
su entrada en alguno de los círculos cristianos, e Internet está inundado de
mucha de esa información.
La teoría del pastor Biltz está basa en Joel
2:31 “El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes que venga el
día grande y espantoso de Jehová”. Dicho texto es tomado para referirse
a los eclipses solares y lunares desde el 2000 a.c. hasta el 3000 d.c., y lo hace
centrado en las tétradas lunares.Él cuenta que muchas de estas tétradas
coincidieron con festividades judías y con eventos históricos judíos
significativos. Por ejemplo: La tétrada que apareció en 1493 – 1494 estuvo
conectada con la época de la gran persecución de los judíos durante la
inquisición española entre los años 1478 – 1534. La que apareció en los años
1949 – 1950 estuvo vinculada al renacimiento de Israel cono nación en 1948. Por
último, la tétrada aparecida en 1967 – 1968 estuvo relacionada con la captura
de la Ciudad Vieja de Jerusalén y del Monte del Templo por parte de Israel en
el año 1967. Es a partir de estos hechos que Biltz concluye que la tétrada de
2014 – 2015 anunciará los principales acontecimientos bíblicos de dan
cumplimiento a Joel 2:31.
Por supuesto, hay muchos problemas con
esta conclusión y sus predicciones no se están cumpliendo.
Problema # 1:
Joel 2 se refiere a la Segunda Venida de Jesús. Y ese evento
ocurrirá siete años después del arrebatamiento. Por lo tanto, estamos a siete
años y un “abrir y cerrar de ojos” de la Segunda Venida, de modo que es
imposible que ella tenga lugar entre 2014 y 2015.
Problema #
2: Cuando se compara con otros versículos
que también tratan sobre el sol, la luna y las estrellas al fin de la
dispensación, hay otros eventos que coinciden con la luna convirtiéndose en
sangre:
“Miré
cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso
negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; Y las estrellas
del cielo cayeron sobre la tierra”
(Apocalipsis 6:12).
“E
inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se
oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y la estrellas caerán del cielo, y
las potencias de los cielos serán conmovidas” (Mateo 24:29).
“Entonces
habrá señales en el cielo, en la luna y en las estrellas, y en la tierra
angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas;
desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que
sobrevendrán a la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces
verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gloria. Cuando
estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque
vuestra redención está cerca” (Lucas 21:25 – 28).
“Ante
ellos tiembla la tierra, se estremecen los cielos, el sol y la luna se
oscurecen, y las estrellas pierden su brillo” (Joel 2:10).
“Y
cuando te haya extinguido, cubriré los cielos, y haré entenebrecer sus
estrellas; el sol cubriré con nublado, y la luna no hará resplandecer su luz.
Haré entenebrecer todos los astros brillantes del cielo por ti, y pondré
tinieblas sobre tu tierra, dice Jehová el Señor” (Ezequiel 32: 7 – 8).
Es obvio
que no solo la luna será afectada sino también el sol, las estrellas y habrá
terremotos. Pero eso no sucederá antes del arrebatamiento.
Problema #
3: Alrededor del 40% de las tétradas
anteriores no coincidieron con los días de fiestas judíos o con grandes
acontecimientos de la historia. Entonces ¿Cómo saber si la próxima tétrada
tendrá algún significado?
Problema #
4: Las tétradas que coincidieron con
los eventos antes mencionados, en realidad sucedieron meses o años después de estos
acontecimientos. ¡Entonces, no servían de mucho como advertencia en esos
momentos! ¿Deberíamos esperar que Dios se “embarque en predicciones vagas e
inexactas”? Si tomamos en cuenta que el reveló por escrito, a Israel, el día
exacto en que el Mesías vendría a Jerusalén; exactamente 173.880 días antes,
esta teoría de la tétradas parece que no es muy buena.
Problema #
5: Las fiestas judías están
configuradas para celebrarse en el día de, o después de, las lunas llenas. Así
que no sería raro que una tétrada coincidiera en una fiesta judía.
Problema #
6: Se puede asegurar que cuando Dios
da una señal, es obvia y no hay ninguna duda acerca de su autenticidad. Por
ejemplo: Cuando los dos testigos descritos en Apocalipsis 11 aparezcan en el
futuro, van a ser capaces de hacer descender fuego del cielo, de detener la
lluvia, etc. No habrá duda acerca de lo que son o de por qué están aquí. Cuando
el arrebatamiento ocurra, no habrá duda de que el final de la Era de la Iglesia
ha llegado. Las personas se verán afectadas en todo el mundo.
Hay un
montón de señales proféticas que se están cumpliendo en nuestro tiempo. Pero,
no hay ninguna base bíblica para vincular las lunas de sangre con la predicción
de la Segunda Venida del Señor.
Tomado de la
revista “Llamada de Medianoche”, Julio 2014, págs. 25 – 27. Publicación mensual
de la Obra Misionera “Llamada de Medianoche” y adaptado por este servidor.
Suyo en
Cristo
J.L. Huerta