PERFECTOS EN EL SERVICIO, IMPERFECTOS EN LA CONDICIÓN.






PERFECTOS EN EL SERVICIO, IMPERFECTOS EN LA CONDICIÓN.

            Aarón, hermano mayor de Moisés y primogénito de todos sus hermanos. A pesar de tener ese lugar privilegiado nunca lo vivió ni disfrutó como tal, ya que, siempre estuvo bajo las instrucciones de su hermano menor. Durante su vivencia en Egipto, siempre fue el fiel acompañante de moisés. Enfrentó a faraón todas las veces que fue necesario; aun a riesgo de su propia vida.
            A  la salida de Egipto y durante la primera parte de la peregrinación por el desierto, gozaba de cierto reconocimiento de autoridad sobre el pueblo; quizás por ser compañero de Moisés y su hermano de sangre. Es durante este inicio de peregrinación hacia Canaán que su humanidad sale a flote. Es requerido por el pueblo (al menos parte de él) para hacer una imagen de un dios a quien ellos adorar y volver a Egipto y él les complace. Comienza a pedir todo el oro que puedan traer; lo funde y comienza a trabajar el metal hasta darle forma y detalles. Cuando hubo acabado lo presentó al pueblo y, al ver el entusiasmo y aceptación por parte de este, edifica un altar delante del becerro.
            Al ser confrontado por Moisés por haber actuado así y haber elaborado al ídolo, su respuesta es una justificación y una mentira. Primero culpó al pueblo para excusarse: “tú conoces al pueblo que es inclinado al mal”. Después dijo una mentira: “lo eché en el fuego y salió este becerro”. Él trata de negar su propia responsabilidad, haciendo recaer la culpa sobre otros.
            La Biblia no oculta los errores de los hombres y mujeres que en ella aparecen. Sin embargo, la misericordia de Dios es tan grande que, aun con su evidente debilidad humana, le nombra Sumo Sacerdote.            
Esto tiene dos lecciones:
1.- Dios no busca a hombres y mujeres perfectos, Él busca a hombres y mujeres para perfeccionarlos.
2.- Nosotros, hombres y mujeres imperfectos, podemos servir a Dios si entregamos nuestras debilidades a Él y santificándonos diariamente ante su presencia.
Ya lo dijo el apóstol Pablo en dos oportunidades:
“Aquel que comenzó la obra en vosotros la perfeccionará…”
“Ofreced vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”
Sirvamos, pues, a Dios con entrega y devoción y Él nos ayudará en la perfección de nuestras vidas por medio de su Espíritu Santo.
Suyo en Cristo
J. L. Huerta

¿Lunas de sangre? ¡No cunda el pánico!




¿Lunas de sangre?
¡No cunda el pánico!

Cada tantos años, algunos hermanos bien intencionados aparecen con “la prueba bíblica irrefutable” de que el mundo se acabará, o que el arrebatamiento ocurrirá en una fecha determinada. Por supuesto, la fecha llega y pasa, y nada ocurre.
Por ejemplo, William Miller, un pastor bautista, predijo que Jesús regresaría en 1884. No pasó nada. Pero, sus seguidores, son conocidos como los Adventistas del Séptimo Día. Otro, Charles Russel predijo el fin del mundo en 1914. No pasó nada. Pero, sus seguidores, hoy en día se conocen como Los Testigos de Jehová.
Ya en la década del 70, “La Iglesia de la radio del suroeste” publicó un artículo sobre el “Efecto Júpiter”. Alegaron una supuesta alineación planetaria (muy coincidente con la que se dice hoy día) habría causado un aumento en las fuerzas gravitatorias que sacudiría la tierra mediante terremotos, tormentas y otras catástrofes,  marcando el comienzo de la tribulación. Nuevamente, no pasó nada. De igual forma Joseph Calhoon, desde California, USA, captó la atención de los medios de comunicación al decir que había estudiado muy exhaustivamente a las pirámides de Egipto y llegó a la conclusión de que los pasajes en el interior de las mismas, eran una señal de línea de tiempo de parte de Dios y que el Señor volvería en 1979. Y no pasó nada.
En la década de los 80 se publicó el libro “88 Razones para que Jesús vuelva en 1988” escrito por Edgar Whisenant. Estaba tan convencido de estar 100% en lo correcto que dijo en la tv nacional de EEUU:”Si el Señor no regresa en 1988, la Biblia está equivocada”. No pasó nada. Luego el Y2K. Se decía que el año 2000 produciría un colapso de todas las computadoras y pondría en marcha el tramo final de la civilización y, como antes, no pasó nada. Más tarde aparece un predicador radial – Harold Camping – quién había predicho que Jesús regresaría en 1994, luego lo cambió a mayo 2011 y luego a octubre 2011 y, por supuesto, no pasó nada.
Todo esto nos lleva a la “última revelación” de las escrituras, las famosas “Lunas de sangre”. Un pastor norteamericano – Marcos Biltz – comenzó con esto desde hace dos años. Igualmente, tenemos a John Hagge quien escribió el libro “Las Cuatro Lunas de sangre” que, gracias a su renombre y a la prensa, su teoría de las lunas de sangre ha hecho su entrada en alguno de los círculos cristianos, e Internet está inundado de mucha de esa información. 
La teoría del pastor Biltz está basa en Joel 2:31 “El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová”. Dicho texto es tomado para referirse a los eclipses solares y lunares desde el 2000 a.c. hasta el 3000 d.c., y lo hace centrado en las tétradas lunares.Él cuenta que muchas de estas tétradas coincidieron con festividades judías y con eventos históricos judíos significativos. Por ejemplo: La tétrada que apareció en 1493 – 1494 estuvo conectada con la época de la gran persecución de los judíos durante la inquisición española entre los años 1478 – 1534. La que apareció en los años 1949 – 1950 estuvo vinculada al renacimiento de Israel cono nación en 1948. Por último, la tétrada aparecida en 1967 – 1968 estuvo relacionada con la captura de la Ciudad Vieja de Jerusalén y del Monte del Templo por parte de Israel en el año 1967. Es a partir de estos hechos que Biltz concluye que la tétrada de 2014 – 2015 anunciará los principales acontecimientos bíblicos de dan cumplimiento a Joel 2:31.
Por supuesto, hay muchos problemas con esta conclusión y sus predicciones no se están cumpliendo.
Problema # 1: Joel 2 se refiere a la Segunda Venida de Jesús. Y ese evento ocurrirá siete años después del arrebatamiento. Por lo tanto, estamos a siete años y un “abrir y cerrar de ojos” de la Segunda Venida, de modo que es imposible que ella tenga lugar entre 2014 y 2015.
Problema # 2: Cuando se compara con otros versículos que también tratan sobre el sol, la luna y las estrellas al fin de la dispensación, hay otros eventos que coinciden con la luna convirtiéndose en sangre:
            “Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; Y las estrellas del cielo cayeron  sobre la tierra” (Apocalipsis 6:12).
            “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y la estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas” (Mateo 24:29).
            “Entonces habrá señales en el cielo, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán a la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gloria. Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca” (Lucas 21:25 – 28).
            “Ante ellos tiembla la tierra, se estremecen los cielos, el sol y la luna se oscurecen, y las estrellas pierden su brillo” (Joel 2:10).
            “Y cuando te haya extinguido, cubriré los cielos, y haré entenebrecer sus estrellas; el sol cubriré con nublado, y la luna no hará resplandecer su luz. Haré entenebrecer todos los astros brillantes del cielo por ti, y pondré tinieblas sobre tu tierra, dice Jehová el Señor” (Ezequiel 32: 7 – 8).
            Es obvio que no solo la luna será afectada sino también el sol, las estrellas y habrá terremotos. Pero eso no sucederá antes del arrebatamiento.
Problema # 3: Alrededor del 40% de las tétradas anteriores no coincidieron con los días de fiestas judíos o con grandes acontecimientos de la historia. Entonces ¿Cómo saber si la próxima tétrada tendrá algún significado?
Problema # 4: Las tétradas que coincidieron con los eventos antes mencionados, en realidad sucedieron meses o años después de estos acontecimientos. ¡Entonces, no servían de mucho como advertencia en esos momentos! ¿Deberíamos esperar que Dios se “embarque en predicciones vagas e inexactas”? Si tomamos en cuenta que el reveló por escrito, a Israel, el día exacto en que el Mesías vendría a Jerusalén; exactamente 173.880 días antes, esta teoría de la tétradas parece que no es muy buena.
Problema # 5: Las fiestas judías están configuradas para celebrarse en el día de, o después de, las lunas llenas. Así que no sería raro que una tétrada coincidiera en una fiesta judía.
Problema # 6: Se puede asegurar que cuando Dios da una señal, es obvia y no hay ninguna duda acerca de su autenticidad. Por ejemplo: Cuando los dos testigos descritos en Apocalipsis 11 aparezcan en el futuro, van a ser capaces de hacer descender fuego del cielo, de detener la lluvia, etc. No habrá duda acerca de lo que son o de por qué están aquí. Cuando el arrebatamiento ocurra, no habrá duda de que el final de la Era de la Iglesia ha llegado. Las personas se verán afectadas en todo el mundo.
            Hay un montón de señales proféticas que se están cumpliendo en nuestro tiempo. Pero, no hay ninguna base bíblica para vincular las lunas de sangre con la predicción de la Segunda Venida del Señor.
Tomado de la revista “Llamada de Medianoche”, Julio 2014, págs. 25 – 27. Publicación mensual de la Obra Misionera “Llamada de Medianoche” y adaptado por este servidor.
Suyo en Cristo
J.L. Huerta