DIOS
¿HOMBRE, MUJER, AMBOS O NINGUNO?
¿Cuál
es la imagen de Dios?
Esta pequeña reflexión de la palabra de Dios, surge a
raíz de un video que circula en la red, en el cual se enseña que Dios tiene
“pechos” femeninos y por tanto es “Dios madre”. Se usa como punto referencial
la palabra hebrea “SHADDAI”. Pero,
¿es verdad que Dios es mujer? Aún cuando siempre se nos ha mostrado a través de
la palabra los rasgos inequívocos de un Dios masculino. Esto, por demás
interesante, es la excusa para invitarlos a estudiar el tema.
Tradicionalmente
se ha visto a Dios como masculino a pesar que la escritura use también imágenes
femeninas para describir su naturaleza y a pesar que Él mismo declara: “Dios soy, no hombre” (Oseas 11:9) y “Él,
siendo en forma de Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó
a Sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los
hombres” (Filipenses 2:6 y 7) (énfasis mío). Vemos que Dios, en su esencia pura, no es hombre; sólo
tomó “semejanza de hombre” para cumplir un plan. En las escrituras se le
describe como Rey, Padre, Varón de guerra, Todopoderoso; pero también como La
Rosa de Sarón, El Lirio de los Valles, entre otros. Imágenes relacionadas con
el cuerpo femenino o con actividades netamente femeninas.
Quisiera aclarar algo antes de entrar de lleno al tema.
No estoy afirmando que exista una “diosa madre” ni “madre de Dios”, tampoco
“reina del cielo” ni mucho menos que Dios sea hombre o que sea mujer. Hacerlo
(en lo personal lo considero casi una blasfemia) sería delimitar a nuestro gran
Dios, Inmensurable, al cual “los cielos
de los cielos no te pueden contener” (2do. Crónicas 6:18b) a una simple
forma que nuestra limitada mente puede manejar; cuando la realidad es que su
palabra nos demuestra que Él no está amoldado al ser humano, por el contrario,
nosotros fuimos hechos a su “imagen y
semejanza” (Génesis 1:27).
Permítaseme una pregunta un tanto irónica: Si el texto
concluye diciendo “varón y hembra los creó” y nos hemos empeñado en decir que
Dios es solamente masculino ¿De dónde vienen las cualidades y naturaleza
femenina, de los extraterrestres? No lo creo. Esa naturaleza y cualidades
provienen del mismo Dios que proveyó al varón de las propias.
Ahora bien, la manera que podemos conocer a Dios es a
través de su imagen. De hecho, la misma palabra dice:
·
“a Dios nadie le ha visto jamás, el Unigénito del Padre, que está en el
seno del Padre, Él lo ha dado a conocer” (Juan 1:18).· Él, que es el resplandor de Su gloria, la imagen misma de SU sustancia y quién sustenta todas las cosas con la palara de Su poder” (Hebreos 11:3).
· “Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación” (Colosenses 1:15).
Adicionalmente, la imagen que tenemos de Dios está
restringida, con frecuencia, por nuestra cultura implícita en los términos de
Dios Padre. La realidad es, que cada imagen usada por Dios para describirse, nos
ayuda a saber más de Él, aunque ninguna de ellas le describe totalmente. Es por
ello, que una lectura androcéntrica de las escrituras ha resaltado a lo largo
de los siglos las imágenes masculinas de Dios, ignorando las imágenes y
simbolismos femeninos. En el libro de Proverbios, capítulo 2, se “personifica”
a la Sabiduría y se tiene como fuente, como provisión de consejos y enseñanzas
al padre y a la madre. Demostrando, pues, que la sabiduría también se encuentra
en las enseñanzas de la mujer, siendo ella, fuente de conocimiento.
Por tanto, es tiempo de tomar las palabras del apóstol
Pablo cuando escribe: “para que el Dios
de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y
de revelación en el conocimiento de Él” (Efesios 1:17) y conozcamos que
nuestro Dios se manifiesta, no solamente con rasgos masculinos, sino mediante
rasgos femeninos también; tales como: Concebir, dar a luz, criar, entre otros. Veamos, pues,
algunos de esos simbolismos que muestran que de Dios también provienen las
cualidades y naturaleza femenina.
“¿Tiene padre la lluvia?
¿Quién engendró las gotas del rocío?
¿De qué vientre salió el hielo?
Y la escarcha del cielo ¿Quién la dio a
luz?”
(Job 38:28 y 29)
Es evidente que quien ejerce las
acciones es Dios que engendra (masculino) y da a luz (femenino), es decir,
actúa como padre y madre a la vez.
“Oídme casa de Jacob
Y todo el resto de la casa de Israel
Los que Yo he traído desde el vientre,
Los que habéis sido llevados desde la
matriz,
Hasta vuestra vejez Yo seré el mismo
Y hasta vuestras canas Yo os sostendré
Yo, el que hice, yo os llevaré,
Os sostendré y os guardaré
(Isaías 46:3 y 4)
Dios protege al pueblo escogido como
lo hace una madre, primero en su matriz y en su vientre, desde el momento mismo
de la gestación y más tarde a lo largo de la vida de sus hijos. Isaías usa aquí
la fidelidad del amor materno como símbolo de la protección divina a sus hijos.
Jehová saldrá como un gigante
Y como el de un guerrero despertará su celo;
Gritará, dará su grito de guerra
Prevalecerá sobre sus enemigos.
Desde el siglo he callado, he guardado silencio, me he
contenido;
Pero ahora daré
voces como la que está de parto,
Y a la vez asolaré y devoraré.
Convertiré en soledad montes y collados,
Haré secar toda su hierba;
Los ríos tornaré en islas
Y secaré los estanques.
(Isaías 42: 13 - 15)
Isaías presenta a Jehová con la
imagen de un héroe guerrero, cuyos gritos desafiantes, tras un período de
silencio, sinónimo de paciencia ante las infidelidades de su pueblo, compara
con los gemidos de la mujer en el momento del parto.
Por tanto, yo seré para ellos como león;
Como un leopardo en el camino los acecharé.
Como osa que ha perdido a sus hijos los atacaré
y desgarraré las fibras de su corazón,
y allí los devoraré cono león;
fiera del campo los despedazará.
(Oseas 13:8)
Oseas muestra que Israel es como
cachorro robado que provoca sufrimientos semejantes al de una osa que ha sido
despojada de sus cachorros.
¿Concebí yo a todo este pueblo?
¿Lo engendré yo, para que me digas:
llévalo en tu seno, como lleva
la que cría al que mama
la tierra que juraste a sus padres?
(Números 11:12)
Moisés pide que quién concibió y dio a luz a Israel, sea
ahora quién también le proporcione el alimento necesario, usando una imagen
femenina para referirse a Jehová.
de los pechos de sus
consolaciones
para que bebáis y os deleitéis
con la plenitud de su gloria
Como aquel a quien
consuela su madre,
así os consolaré a vosotros
y en Jerusalén recibiréis consuelo.
(Isaías 66:11 y 13)
Nuevamente vemos a Jehová comparándose con una mujer que
alimenta a sus hijos y los consuela. La leche materna y el cuidado solícito de
una madre sirven como imagen idónea para aplicársela a Jehová.
Del vientre de mi
madre tú fuiste el que me sacó;
Para ti será siempre la alabanza.
(Salmos 71:6)
David
usa la imagen de una comadrona para referirse a Dios como quien lo ayudó a
nacer.
Concluimos, pues, que nuestro Dios no es hombre ni mujer.
De Él provienen las cualidades, naturaleza, rasgos, gustos, pensamientos,
potencialidades; tanto femeninos como masculinos. Decir otra cosa, sería desconocerlo
y tratar de meterlo en el molde de nuestro pensamiento.
¡Alto! Casi lo olvido, esperen….
· Debemos recordar que
Dios es espíritu, por tanto, no tiene forma alguna y estaría mal de nuestra
parte afirmar que tiene forma de mujer o forma de hombre.
· Hemos determinado que
los simbolismos y cualidades que le son propias son femeninos y masculino.
· El significado o
aplicación de ese nombre (Shaddai), partiendo de su raíz hebrea nos quiere
decir: El poder de Dios es tan grande, tan ilimitado, que podemos confiar en Él
así como el bebé indefenso confía y depende de su madre para su sustento, su
cuidado, su crecimiento; para el desarrollo pleno de su vida en esta tierra. Nosotros
podemos creer, confiar y depender del Todopoderoso (Shaddai) para todo lo que
necesitemos en este mundo.
Encontramos en el acto mismo de amamantar varios
elementos que reflejan como nos quiere cuidar el Señor y como quiere estrechar
su relación con nosotros. Tenemos lo siguiente:
· Hay una provisión de
alimento desde la madre al bebé.
· Hay una transmisión
de todos los anticuerpos necesarios para la protección de las enfermedades
tempranas del infante.
· Se establece una
relación cercana, personal e íntima entre la madre y el bebé.
· El bebé percibe la
sensación de protección, seguridad, amor, satisfacción y cercanía con ese ser
que le cuida y sustenta.
· Crea una unión tan
estrecha entre ambos que cuando el bebé necesita alimento, el cuerpo de la
madre le notifica al comenzar a expulsar la leche de sus pechos de manera
involuntaria. Esta alerta garantiza al bebé la provisión de su sustento.
· El amor que se forma
en esta relación madre-hijo es indestructible, nada lo podrá cambiar; ni
el tiempo, ni la distancia, ni los errores, ¡Nada!
Esta es, pues, la manera como Dios simboliza y demuestra
Su amor y cuidado hacia nosotros. Él es Todopoderoso.
Suyo en Cristo:
Hno. José Luis Huerta