PROTECTORES DE ANIMALES

¿DERECHO DE LOS ANIMALES?


Hoy en día, se ha visto un incremento considerable en el número de personas y organizaciones que defienden el derecho de los animales. Existen algunas de vieja data como "WWF" y "GREEN PEACE" que persiguen la preservación de las especies. Otras, las más radicales buscan la eliminación de la ingesta, por parte del ser humano, de todo animal y de su uso en actividades "recreativas". Si bien es cierto que muchas especies sufren abusos en su cuidado, reproducción, traslado, etc., considero que esto se está llevando a niveles que debería llamarnos la atención.

Con respecto al uso de animales para la alimentación humana, ya nos dice la Biblia que es un acto soberano del Creador suplirnos este tipo de alimentos. En Génesis 9:3 dice: "Todo lo que se mueve y vive os servirá de alimentos, lo mismo que las legumbres y las plantas verdes. Os lo he dado todo".

Volviendo al punto de las manifestaciones y sentimiento "pro-animales". Recientemente leí en las noticias el caso de un hombre que atropeyó a un perro y él fue asesinado a golpes por un grupo de personas. No conozco los detalles del suceso pero ¿La vida de un perro tiene el mismo o mayor valor que la vida de un ser humano? Cualquiera puede pensar que si, pero la Biblia señala que la vida humana está por encima de cualquier vida animal. Alguien dijo acertadamente: "No todo lo que aparenta estar bien, está bien"

Los creyentes exhortados por la Biblia a cuidar a los animales y más a los que están bajo nuestro cuidado (Proverbios 12:12 / 27:23) pero debemos tener cuidado de no ser arrastrados por el mundo y su sentimiento de protección a los animales, no sea que terminemos "Honrando y dando culto a las criaturas antes que al creador, el cual es bendito por los siglos" (Romanos 1:25). Quien tiene una relación correcta con Dios, tratará en forma buena y justa a los animales; como corresponde. Pero quien ha dejado de lado el servicio a Dios, desesperadamente busca alternativas.

Quiero concluir con un dato curioso: Mientras aumentan a nivel mundial las manifestaciones a favor de la vida y derechos de los animales, tambien aumentan aquellas que están a favor del aborto. Al parecer, los animales están pasando a ser más importantes que los seres humanos.
Suyo en Cristo
J. L. Huerta
Temas Bíblicos que no están en la Biblia (VII)

¿Atar y Desatar?

 Hoy en día es muy común el escuchar en las iglesias a cristianos “atar y desatar” enfermedades, pobreza, demonios y hasta al diablo mismo.  Para apoyar esta práctica se usan pasajes como el siguiente: “De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo” (Mat. 18:18). Esta declaración del Señor fue dada en el contexto de disciplina dentro de la iglesia primitiva. Las palabras “atar” y “desatar” eran populares entre los rabinos de la época y equivalían a “prohibir” y “permitir”; en Mateo 18 equivalen a “disciplinar” y “restaurar”. Aquel miembro de la iglesia que persiste en pecar debe ser separado (atado) de la congregación (1 Cor. 5:5), para luego en amor ser conducido al arrepentimiento y por consiguiente ser restaurado (desatado) Gálatas 6:1. Como vemos, los demonios, las enfermedades y la pobreza son totalmente ajenos al contexto.

Otro pasaje que se usa es Mateo 12:29, donde Jesús dice: “Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa”. Esta declaración de Cristo es parte de una ilustración usada para refutar la acusación de los fariseos de que él expulsaba demonios en alianza con Satanás. Jesús expresa en contexto que él es más poderoso que Satán, y establece que sus exorcismos son hechos en el poder de Dios. Sería equivocado concluir de este pasaje que Cristo estaba estableciendo un patrón universal para ser seguido por los creyentes. Alentamos a los cristianos a que se aparten del malentendido tan serio de Mateo 18:18 y 12:29 por las siguientes razones:

1. No es bíblico. La Escritura no enseña que “atar y desatar” es el método para combatir al diablo y sus huestes, sino a través de la oración, la lectura de la Palabra y una vida de obediencia.

2. El enfoque erróneo del cristiano es centrarse en los demonios en vez de Jesucristo; esto reduce la eficacia del creyente en el trabajo del Reino.

3. En el terreno práctico no da resultados, como la experiencia lo indica. Alguien dijo una vez: “Si en realidad ataron al diablo, debe haber sido con una cadena muy larga”.
4. En cuanto a “desatar” pobreza o enfermedad, la Biblia trae principios que pueden gravitar en nuestro bienestar físico y material, pero en última instancia es la soberanía de Dios la que determina nuestra condición. Nosotros no controlamos esos aspectos.

La Escritura enseña que es Dios el que controla y limita los movimientos del diablo y sus huestes; también es él quien guarda a los creyentes del mal (Job 1:12; 2:6; Luc. 22:31,32; 2 Tes. 3:3; 1 Jn. 5:18). Ciertamente llegará el tiempo en que Jesús mismo “atará” al diablo por 1000 años (Ap. 20:1-3); luego del milenio Satanás y sus huestes serán lanzados en el lago de fuego (Ap. 20:10). Jesucristo no necesita la asistencia del ser humano en esta área (o ninguna otra). Entre tanto, el antídoto para combatir al diablo no es “atándolo” sino resistiéndolo firmes en la fe (1 Ped. 5:9). Santiago lo expresa claramente: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Stg. 4:7).

¿RECUERDAS LO QUE DIOS RECUERDA?



¿RECUERDAS LO QUE DIOS RECUERDA?
Jeremías 2:2
“Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud del amor de tus desposorios, cuando andabas en pos de mi en el desierto…”

            Todos nosotros cuando comenzamos algo lo hacemos con mucho entusiasmo. Siempre tenemos nuestra mente puesta en esa nueva tarea. Todas nuestras fuerzas, tiempo y atención están allí. Casi no podemos pensar en otra cosa. Un ejemplo de ello es cuando se está enamorado. Todo gira alrededor de la persona amada, no hay  “ojos” para nadie más. Estamos tan contentos y felices que nuestro rostro se ilumina. Como se dice popularmente: “la felicidad brota por los poros”. Todo lo que hacemos o dejemos de hacer, siempre será para agradar a la persona de quien se está enamorado o enamorada. Durante la etapa del enamoramiento, todo es para hacer feliz a la pareja, ya que si ella o él es feliz, nosotros también.

            Hoy, el Señor te dice “Pero tengo algo contra ti que has dejado tu primer amor”. Dios nos llama a la reflexión y nos llama a preguntarnos ¿Mi amor a Dios es algo espontáneo como solía serlo o ahora lo que hago es esperar su bondad, sus bendiciones para conmigo? ¿Mi amor por Él es como en la etapa del noviazgo? ¿Mi corazón se llena de alegría al saber que mi vida le agrada? ¿Todo lo que veo, hago, digo y comparto le llena de felicidad o vivo en una constante queja porque las cosas no salen como yo quiero?

            En esta relación de pareja con Cristo, debemos recordar que Él tiene anhelos que podemos llenar. Al igual que a la mujer samaritana en el pozo de Jacob, Jesús nos dice: “Dame de beber” (Juan 4:7). Le daremos de beber de nuestro amor teniendo una vida de buen testimonio o, por el contrario, le responderemos como ella: “dame de esa agua para que no tenga ya sed ni venga aquí a sacarla”. Dios le dice a su pueblo: No estás enamorado de mi ahora, pero recuerdo el tiempo que si lo estabas (Jeremía 2:2). Debemos reflexionar y preguntarnos ¿Estoy lleno hasta rebosar con el amor a Cristo como al principio, cuando lo único importante era agradarle y mostrar mi devoción a Él, o he escogido la sabiduría del hombre por encima del amor verdadero?, ¿Estoy tan enamorado(a) de Él que no me importa a dónde me pueda llevar, o estoy vigilando cuanto me da Él a mí como medida de cuanto estoy dispuesto a darle?

            Usted pensará y dirá: “Hermano, usted debe comprender que la familia, las facturas que pagar, el dinero que hay que ganar, mi trabajo. No puedo dejar de trabajar y desatender todas las cosas por ponerme a predicar”. Es cierto, pero, ¿Dejó usted todo eso a un lado cuando aceptó al Señor, descuidó su trabajo, dejó de pagar las facturas, descuidó a su familia cuando estaba en el primer amor con Dios? Pienso que no.

            Debemos considerar esto: Cuando empiezo a cuestionar lo que Dios ha hecho por mí, debería comenzar a darme cuenta que Él ya no es lo que solía ser. Cuando esto suceda, debo reconocer, con vergüenza y humillación que he caído de mi primer amor. Por esto dice el Señor: “Recuerda de dónde has caído, arrepiéntete y haz las primeras obras” (Apocalipsis 2:5)


Suyo en Cristo
J.L. Huerta

LA VIDA DE FE



LA VIDA DE FE

Recientemente leía el libro “El Manual del Discípulo” de William MacDonald (lo recomiendo ampliamente) y en el capítulo “La Vida de Fe” encontré algo que considero un gran desafío y que me gustaría compartir con ustedes. Quiero dejar asentado que los principios allí encontrados están en franca formación en mi vida; pero como escribió el apóstol Pablo: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado… [  ] “prosigo a la meta…”
Ahora bien, el hecho que no lo haya logrado todavía no me impide compartirlo con ustedes, todo lo contrario. Eso me lleva a buscar su apoyo, experiencia y comprensión para lograrlo. Siendo este interés inmensamente recíproco. Es bien sabido que el trabajo en equipo da mejores resultados; ya la Biblia lo dice: “mejores son dos que uno…”, “cordón de tres dobleces…”.

Primer desafío: “Los cristianos somos llamados a vivir por fe”.
Quizás ustedes dirán: ¿Dónde está lo novedoso de esta afirmación, si es algo altamente conocido? Lo especial de este principio es la puesta en práctica. En la oración de del “Padrenuestro” existe una parte que dice: “el pan de cada día, dánoslo hoy” (Mateo 6:11) lo que da a entender que vivimos o al menos deberíamos vivir en una constante dependencia de la provisión del Señor.
Quiero añadir algo que no estaba en la idea original al escribir estas líneas, pero que vino a mi mente, Si la oración del “Padrenuestro” es para todos nosotros, ¿cómo hay pastores, “apóstoles” y “profetas” que instan a la recolección de “semillas”, “pactos”, “siembras” en y para sus ministerios? ¿No dependen ellos también del mismo Dios y Señor al que le decimos: “El pan de cada día, dánoslo hoy”? ¿Es que esa oración solo se aplica a los cristianos que no tenemos ministerios? En fin, solo elucubraciones mías.
Volviendo al tema que nos ocupa. Cuando le hablo de la “puesta en práctica” hago referencia al hecho de vivirla (nada nuevo hasta ahora). No se trata solamente de decir: “Yo creo, yo tengo fe”. Hasta nuestros días, la enseñanza de la fe se ha basado en la premisa que dice que si las cosas no suceden a mi favor es que no tengo fe. Si hay enfermedad en mi cuerpo, si hay dificultades en la vida personal y familiar, es que no hay fe. Pero ¿es eso lo que significa tener fe? Creo que no. En la epístola a los Gálatas, Pablo escribe acerca del fruto del Espíritu. La parte del fruto que fue traducido como “FE”, en realidad habla de “FIDELIDAD”. ¿Qué es fidelidad? Es mantenerse firme, constantes, siempre presente, aunque las cosas no salgan como esperamos. La fe habla de fidelidad. Es por eso que la Biblia señala:”Sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6).
Ahora bien, para la mayoría de los que estamos leyendo estas líneas, es fácil hablar de provisión por causa del ingreso laboral. Si bien esto es cierto, no menos cierto es que se presentan situaciones que escapan de nuestro control y necesitamos “ayuda” extra para enfrentarlos. Muchas veces se recurre al hermano, al amigo para obtener esa ayuda.

Segundo desafío: Dependamos solo de la oración.
 Con lo mencionado en el párrafo anterior surgen varias preguntas: ¿Eso es la fe depositada en Dios?, ¿Qué sucedería si solo dependemos de la oración en secreto a Él y esperamos en su respuesta? Como dice en los Salmos “Selah” (detente y medita en esto).
Es lamentable, pero muchos de nosotros recurrimos al prójimo pidiendo ayuda y no esperamos en Su poder y sabia respuesta. He escuchado a creyentes decir: “A Dios rogando y con el mazo dando”. Rogamos a Dios y esperamos en Él o vamos directo a los “mazazos” y actuamos en nuestra voluntad. Una de las dos, ya que ambas son totalmente excluyentes. Si aplicamos es refrán a la Biblia, Filipenses 4:6-7 diría algo así: “Sean conocidas vuestras peticiones delante de los hombres en toda publicidad y cartas de solicitud, con exageración. Y la incertidumbre de las finanzas, que sobrepasa toda permanencia, mantendrá vuestros corazones y vuestros pensamientos en continuo suspenso”. Gracias a Dios que esa no es su palabra.
Para concluir, quiero transcribir textualmente la parte del libro donde la cosa se nos pone “color de hormiga”, ya que, es aquí donde las cosas son vistas a través de los ojos de la fe.
“No debemos buscar a los hombres de forma secreta o indirecta en lugar de buscar a Dios. El lenguaje de la fe dice; “En Dios solamente reposa mi alma, porque de Él viene mi esperanza.
Hacer saber mis necesidades a un ser humano, es apartarme de la vida de fe, y una gran deshonra para Dios. De hecho, es como traicionarlo; es igual a decir que Dios me ha fallado y es por eso que tuve que buscar ayuda en mi prójimo. Hacer esto significa apartarme de la fuente de la vida y volverme a una cisterna rota; es poner a la criatura entre mi alma y Dios, y así robarle a mi alma una rica bendición y a Dios la gloria que se merece. No existe nada en todo el mundo que gratifique y glorifique a Dios más que vivir con fe”

Suyo en Cristo
J.L. Huerta.

“BUSCANDO LA SATISFACCIÓN DE DIOS”



“BUSCANDO LA SATISFACCIÓN DE DIOS”

“Llegó una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber”
(Juan 4:7)
            Hoy en día, es muy común escuchar en nuestras oraciones personales y congregacionales la misma forma de oración: “Dame de beber”. Muchas prédicas y enseñanzas se han basado en lo que Dios tiene para mí, su plan de bendición y en la prosperidad que podemos recibir. En la mayoría de las oraciones (por no decir todas), es muy fácil escuchar palabras que piden protección personal, familiar, laboral, prosperidad, riquezas, satisfacciones terrenales, entre otros; en fin, una interminable lista de peticiones que tienen (sí como lo lee) tienen que ser suplidas por Él. Sin embargo, ¿qué quiere Dios de nosotros, para qué nos salvó?, ¿Por qué entregó a su único hijo para salvarnos? Da para reflexionar.
            Pienso, que si Dios nos hubiese querido dar todo lo que pedimos, darnos todas las bendiciones y beneficios terrenales, no tendría que haber enviado a Jesús a la tierra a morir en nuestro lugar. ¿En qué baso mi pensamiento? Veamos: Las cosas básicas y esenciales para nuestra vida las recibimos de manera gratuita y unilateral. Él decidió regalarnos esas cosas básicas de la subsistencia: El oxígeno, la lluvia, la vida, el sistema inmunológico que nos protege y permite nuestra salud para trabajar y poder suplir nuestro nuevo renglón de necesidades. No hubo necesidad de redención para recibir esas cosas. Surge entonces la pregunta ¿Para qué envió a su hijo?
            Volviendo al tema de la mujer de Samaria, vemos a un ser humano tratando de satisfacer su necesidad “Señor, dame de esa agua, para que no tenga yo sed ni venga aquí a sacarla”. En su afán de autosatisfacción había olvidado que Jesús le había pedido agua primero. ¿Cuántos de nosotros nos enfrascamos en la autosatisfacción de deseos, caprichos, antojos; y pare usted de contar (sin descartar que existen necesidades reales que deben ser llevadas a Él) que olvidamos el verdadero propósito para el que fuimos llamados? Jesús abordó a la mujer para saciar su sed (humanamente hablando) y hoy nos sigue abordando con ese mismo propósito: Que le agrademos a Él, que satisfagamos sus demandas, sus mandamientos, sus órdenes.  


Como Dios no deja “cabo suelto”, nos indica en ese mismo pasaje lo que realmente está buscando en nosotros. Su verdadero objetivo es la búsqueda de ADORADORES. Adoradores que le agraden con su adoración, que demuestren, con sus vidas, obedientes, una adoración genuina: “En Espíritu y en verdad”. Este adorar no se limita (como muchos lo saben) al canto. Este adorar tiene por implicación la obediencia, el servicio, la entrega y la renuncia a nuestro gran cúmulo de deseos y caprichos. Recordemos de manera muy vivida y profunda que Jesús es el Señor y nosotros sus siervos. Somos nosotros los llamados a servir, a atender Sus órdenes y mandamientos, a fin que seamos de Su agrado, de Su satisfacción, de Su gozo.
Ruego a Dios que volvamos al plano de siervos obedientes, que buscan cumplir con la voluntad de su Señor sin importar la propia. Que Jesús pueda decir de nosotros: “Ven buen siervo fiel, entra en el gozo de tu Señor”  Selah

Suyo en Cristo
J.L. Huerta.

EN LA CASA DEL SEÑOR ¿TODOS LOS DÍAS?



EN LA CASA DEL SEÑOR ¿TODOS LOS DÍAS?
 “Una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré: que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida para contemplar la hermosura de Jehová y buscarlo en su templo”
Salmos 27:4
            Es interesante la solicitud que David hace a Dios. Es más, no es una solicitud, es una demanda. Es algo que va más allá de solo querer algo, es un exigencia, una especie de reclamo al Señor nuestro Dios. Si analizamos esta palabra (demanda) a la luz del derecho contemporáneo observaremos que es algo que se exige ante los más altos niveles (jueces) de autoridad para que tenga obligatorio cumplimiento. Vemos, entonces, a David haciendo una demanda a Jehová. Dicho de otra manera: “Señor, yo quiero hacer esto y quiero que actúes con todo tu poder, tu dominio, sabiduría y omnisciencia para que pueda obtenerla”. Suena bastante radical.
            Sin embargo, las palabras siguientes cambian la perspectiva de asunto y lo convierte en un ruego. Aunque la exigencia y demanda de todo el poder de Dios no desaparece, entra en escena otro elemento: La actuación. El obrar por parte del salmista. Si bien es cierto que apela a Dios y todo su poder, no menos cierto es que para cumplir con ese objetivo, el salmista debe hacer su parte. Dios siempre está atento a la vida de sus hijos, siempre está dando la provisión necesaria (el pan de cada día) pero hay situaciones que dependerán de nuestro accionar para que nuestro Padre las lleve a cabo. Es por eso que, ante la demanda del salmista, le sigue la parte que a él le corresponde: “esta buscaré”.
            Ahora bien, es bueno señalar que el “estar en la casa de Jehová todos los días”  no era una tarea fácil, David señala “esta buscaré”. Se requiere un esfuerzo, un anhelo, una determinación para poder alcanzarlo. No se busca lo que se tiene a la mano. Es por ello la demanda de David. Permítaseme una licencia para parafrasear este texto, según lo explicado hasta ahora: “Jehová, quiero estar en tu presencia siempre, conocer tu grandeza y hermosura. Hacerlo diariamente, en forma constante; pero me es difícil. Sé que debo poner de mi parte y buscar tu rostro. Por eso deseo, con todo mi corazón que tu poder, dominio, voluntad, sabiduría, etc., obren para poder lograrlo.”
            Analicemos las razones que harían difícil la estancia diaria del rey David en el templo. Estaba sujeto a debilidades y flaquezas, múltiples ocupaciones reales, la familia, los hijos, entre otros; ocupaciones muy parecidas a las nuestras. Constantemente estamos luchando con las tareas, oficios, diligencias; es decir, muchas cosas por hacer que ocupan el diario vivir. David debía trasladarse desde palacio hasta el Tabernáculo que estaba cierta distancia de Jerusalén, ocasionando su ausencia del resto de sus obligaciones. Pero ¿qué hay de nosotros hoy en día? También tenemos múltiples ocupaciones (trabajo, estudio, la casa, etc.) que impiden que estemos en la congregación todos los días, todo el día. ¡Triste realidad de nuestras ajetreadas vidas!
            Sin embargo, ¡Hay buenas noticias! Dios, en su infinita misericordia se acercó a nosotros a través de Su Hijo Jesucristo. Dios propició el encuentro personal, íntimo, privado (puede decirse) con Él. Y, aunque no existe el Tabernáculo físico ni el Templo, hemos sido llamados “casas espirituales” donde mora el Espíritu de Dios. Ahora, en el siglo XXI, esta proximidad de Dios con nosotros está cimentada en sus promesas. Veamos algunas:
            “No os dejaré huérfanos; volveré a vosotros” (Juan 14:18)
            “Y yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre: El Espíritu de verdad…” (Juan 14:16)
            “Os conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros, pero si me voy, os lo enviaré (Juan 14:06)
            Vemos pues, con gran gozo, que la Palabra de Dios se manifiesta a través de Su Santo Espíritu. Pero eso no es todo. Su Palabra afirma de manera indubitable que Su Espíritu habita en nosotros: “Acaso no sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios está en vosotros” (1ra. Corintios 3:16) por lo que podemos decir que somos su casa, su habitación, su Tabernáculo. Es por esto, que cimentada nuestra fe en Sus palabras podemos ir a Su presencia diariamente. “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16)
            Es pues, todo lo expuesto, motivo de gozo para nuestras vidas, ya que, no importa donde estemos, que hacemos, siempre, siempre podemos decir como el salmista:
“Una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré: que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida para contemplar la hermosura de Jehová y buscarlo en su templo” (en nosotros)
Salmos 27:4