LA VIDA DE FE



LA VIDA DE FE

Recientemente leía el libro “El Manual del Discípulo” de William MacDonald (lo recomiendo ampliamente) y en el capítulo “La Vida de Fe” encontré algo que considero un gran desafío y que me gustaría compartir con ustedes. Quiero dejar asentado que los principios allí encontrados están en franca formación en mi vida; pero como escribió el apóstol Pablo: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado… [  ] “prosigo a la meta…”
Ahora bien, el hecho que no lo haya logrado todavía no me impide compartirlo con ustedes, todo lo contrario. Eso me lleva a buscar su apoyo, experiencia y comprensión para lograrlo. Siendo este interés inmensamente recíproco. Es bien sabido que el trabajo en equipo da mejores resultados; ya la Biblia lo dice: “mejores son dos que uno…”, “cordón de tres dobleces…”.

Primer desafío: “Los cristianos somos llamados a vivir por fe”.
Quizás ustedes dirán: ¿Dónde está lo novedoso de esta afirmación, si es algo altamente conocido? Lo especial de este principio es la puesta en práctica. En la oración de del “Padrenuestro” existe una parte que dice: “el pan de cada día, dánoslo hoy” (Mateo 6:11) lo que da a entender que vivimos o al menos deberíamos vivir en una constante dependencia de la provisión del Señor.
Quiero añadir algo que no estaba en la idea original al escribir estas líneas, pero que vino a mi mente, Si la oración del “Padrenuestro” es para todos nosotros, ¿cómo hay pastores, “apóstoles” y “profetas” que instan a la recolección de “semillas”, “pactos”, “siembras” en y para sus ministerios? ¿No dependen ellos también del mismo Dios y Señor al que le decimos: “El pan de cada día, dánoslo hoy”? ¿Es que esa oración solo se aplica a los cristianos que no tenemos ministerios? En fin, solo elucubraciones mías.
Volviendo al tema que nos ocupa. Cuando le hablo de la “puesta en práctica” hago referencia al hecho de vivirla (nada nuevo hasta ahora). No se trata solamente de decir: “Yo creo, yo tengo fe”. Hasta nuestros días, la enseñanza de la fe se ha basado en la premisa que dice que si las cosas no suceden a mi favor es que no tengo fe. Si hay enfermedad en mi cuerpo, si hay dificultades en la vida personal y familiar, es que no hay fe. Pero ¿es eso lo que significa tener fe? Creo que no. En la epístola a los Gálatas, Pablo escribe acerca del fruto del Espíritu. La parte del fruto que fue traducido como “FE”, en realidad habla de “FIDELIDAD”. ¿Qué es fidelidad? Es mantenerse firme, constantes, siempre presente, aunque las cosas no salgan como esperamos. La fe habla de fidelidad. Es por eso que la Biblia señala:”Sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6).
Ahora bien, para la mayoría de los que estamos leyendo estas líneas, es fácil hablar de provisión por causa del ingreso laboral. Si bien esto es cierto, no menos cierto es que se presentan situaciones que escapan de nuestro control y necesitamos “ayuda” extra para enfrentarlos. Muchas veces se recurre al hermano, al amigo para obtener esa ayuda.

Segundo desafío: Dependamos solo de la oración.
 Con lo mencionado en el párrafo anterior surgen varias preguntas: ¿Eso es la fe depositada en Dios?, ¿Qué sucedería si solo dependemos de la oración en secreto a Él y esperamos en su respuesta? Como dice en los Salmos “Selah” (detente y medita en esto).
Es lamentable, pero muchos de nosotros recurrimos al prójimo pidiendo ayuda y no esperamos en Su poder y sabia respuesta. He escuchado a creyentes decir: “A Dios rogando y con el mazo dando”. Rogamos a Dios y esperamos en Él o vamos directo a los “mazazos” y actuamos en nuestra voluntad. Una de las dos, ya que ambas son totalmente excluyentes. Si aplicamos es refrán a la Biblia, Filipenses 4:6-7 diría algo así: “Sean conocidas vuestras peticiones delante de los hombres en toda publicidad y cartas de solicitud, con exageración. Y la incertidumbre de las finanzas, que sobrepasa toda permanencia, mantendrá vuestros corazones y vuestros pensamientos en continuo suspenso”. Gracias a Dios que esa no es su palabra.
Para concluir, quiero transcribir textualmente la parte del libro donde la cosa se nos pone “color de hormiga”, ya que, es aquí donde las cosas son vistas a través de los ojos de la fe.
“No debemos buscar a los hombres de forma secreta o indirecta en lugar de buscar a Dios. El lenguaje de la fe dice; “En Dios solamente reposa mi alma, porque de Él viene mi esperanza.
Hacer saber mis necesidades a un ser humano, es apartarme de la vida de fe, y una gran deshonra para Dios. De hecho, es como traicionarlo; es igual a decir que Dios me ha fallado y es por eso que tuve que buscar ayuda en mi prójimo. Hacer esto significa apartarme de la fuente de la vida y volverme a una cisterna rota; es poner a la criatura entre mi alma y Dios, y así robarle a mi alma una rica bendición y a Dios la gloria que se merece. No existe nada en todo el mundo que gratifique y glorifique a Dios más que vivir con fe”

Suyo en Cristo
J.L. Huerta.