LA PREDESTINACIÓN. La Doctrina del llamado de Dios


LA PREDESTINACIÓN.
La Doctrina del llamado de Dios

            El llamado de Dios constituye al acto de gracia mediante el cual Él invita a los seres humanos a que acepten, por medio de la fe, la salvación que se halla provista en Cristo. Surge una pregunta ¿Quiénes son los llamados? Según nos enseña Su palabra, este llamado va dirigido a: Los Predestinados, “Los cansados y cargados” y “A todo aquel que cree”.
·        Romanos 8:30.
·        Mateo 11:28.
·        Juan 3: 15 – 16.
Este llamado tiene dos objetivos principales: El arrepentimiento de los pecados y la Fe en Dios.
v El Arrepentimiento:      
·        Mateo 3:2.
·        Mateo 4:17.
·        Marcos 1:15.
·        Hechos 2:38.
·        2da. Pedro 3:9.

v La Fe (creer en Dios):
·        Marcos 1:15.
·        Juan 6:29.
·        Juan 20:31.
·        Hechos 16:31
·        Romanos 10:9
Los medios del llamado
            Dios tiene varios medios a través de los cuales llama a los seres humanos:
v Su Palabra. A través de Su palabra, La Biblia, Dios siempre ha tratado de mostrar al hombre su mensaje de reconciliación.
·         Romanos 10: 16 – 17.
·        2da. Tesalonicenses 2:14.
v Su Espíritu Santo. El Espíritu Santo persuade y urge a los pecadores a que vengan y acepten a Cristo.
·        Génesis 6:3.
·        Juan 16:8.
·        Hebreos 3:7 – 8.

v Sus Siervos. Jonás constituye un buen ejemplo del empleo de que Dios de los mensajeros humanos para llamar al arrepentimiento.
·        2do. Crónicas 36:15.
·        Jeremías 25:4.
·        Mateo 22:2 – 4, 9.
·        Romanos 10:14 – 15.
 
v Sus tratos providenciales.  Dios llama a los seres humanos a través de sus tratos providenciales. Su bondad tiene la finalidad de traer a los humanos al arrepentimiento; pero si eso no aconteces, hará uso de sus juicios para tal fin.
·        Jeremías 31:3.
·        Romanos 2:4.
·        Isaías 26:9
·        Salmos 107:6, 13.
Los medios por los cuales Dios llama a los hombres y mujeres se denominan “medios de la gracia”; es decir, aquellos que Dios emplea para atraer a los seres humanos a Él.

 Continuará...

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