LA PREDESTINACIÓN (II)
La Predestinación
y la Elección (Romanos 8:30)
Dentro de las doctrinas que contiene
la Biblia, una de las más controversiales es la doctrina de la predestinación.
En su forma más elemental significa que nuestro destino final, el cielo o el
infierno, ha sido decidido por Dios; no solamente antes de que lleguemos allí,
sino antes de haber nacido. Nos enseña que nuestro destino está en las manos de
Dios.
Existen dos teorías o puntos de
vista de esta doctrina:
La Iglesia Reformada sostiene que la
decisión final para la salvación depende de Dios y o de nosotros. Según esta
noción, la elección de Dios es soberana. Las iglesias que no provienen de la
reforma, sostienen que Dios realiza esta elección sobre la base de su previo
conocimiento. Dios elige para la vida eterna a las personas que Él sabe han de
elegirlo a Él, es decir, la predestinación descansa sobre el previo
conocimiento de Dios sobre las decisiones o actos humanos.
Un problema polémico con respecto a
la predestinación es que Dios no escoge o elige salvar a todos. Se reserva el
derecho de tener misericordia sobre quien Él decida tener misericordia. Algunas
personas de la humanidad reciben la gracia y la misericordia de la elección. Al
resto, Dios las pasa por alto, dejándolas en su pecado. (Romanos 9:18 – 32). Si
algo debemos tener muy claro, es que Dios no está obligado a ser misericordioso
hacia algunos o a todos por igual. Es su entera decisión definir cuan
misericordioso desea ser. Sin embargo, siempre será justos con todos (Romanos
9:14 – 16).
Ahora bien, si hay algo que debemos
considerar es la justicia de Dios para con el ser humano. Muchos llegarían a
decir que la predestinación es un acto de injusticia por parte del Eterno al
escoger a unos y a otros no; sin embargo no es así. Según la definición que la
Biblia da para la justicia divina, nos enseña que Dios paga conforme a las
actuaciones de cada persona. La misma Biblia establece que el pecado tiene sus
consecuencias. “porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida
eterna” (Romanos 6:23). Dios, en su infinita misericordia extiende su
salvación y justicia a todos los seres humanos por igual. Analicemos algunos
textos que señalan este principio:
·
Juan 3:16. La palabra “tal” nos demuestra lo inmensurable del amor de Dios hacia su
creación. Por eso aparece la palabra “mundo”. Nadie está exento de acceder a su
amor; esto está confirmado al agregar “todo aquel”. Nadie está por fuera, todos
están incluidos si creemos en Él.
·
Lucas 24:47. La palabra frase clave de este texto es “todas las naciones”.
·
Romanos 1:16 / Romanos 10:11 – 13 / 2da. Pedro 3:9. Queda demostrado con estos textos que la
voluntad de Dios, su plan para con toda la humanidad, es que sean salvos para
vida eterna y plena en su presencia.
Por otra parte, si decimos que Dios
quiere que todos sean salvos ¿por qué existe la predestinación? Así como Dios
estableció su amor y salvación a todos los seres humanos por igual;
invitándolos a su encuentro, también determinó la retribución para aquellos que
lo rechacen, pagando a cada quien de acuerdo situación espiritual. “La
paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna” (Romanos
6:23). Es bueno establecer un principio que os dará luces para
comprender mejor este tema: Tanto la aceptación como el rechazo al regalo de la
salvación que Dios ofrece, son actos voluntarios del ser humano, ninguno puede
decir que no sabía lo que hacía.
·
Romanos 1:18.
·
Romano 1:23.
·
Romanos 1:25.
·
Romanos 2:4.
·
Romanos 9:20 – 23.
Queda demostrado que es el ser
humano quien rechaza la salvación de Dios; por lo tanto, la justicia del Señor
queda demostrado para todos por igual. Ante cualquier reproche del ser humano
contra Dios, ya la Biblia habla al respecto. (Romanos 9:20 – 23). Este
texto nos muestra que la voluntad de Dios está por encima de cualquier
reproche. Su majestad, dominio y autoridad queda demostrada al ser señalado
como el alfarero; el que da forma al barro; el hacedor. Cualquier idea de
altanería será una señal de orgullo y soberbia por parte del ser humano; siendo
la misma actitud que tomó satanás.
Una muestra de la paciencia que Dios
tiene con los seres humanos se demuestran en las palabras de Jesús: “No
hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido. Pero debe cumplirse la
escritura: El que come pan conmigo alzó el pie contra mí.” (Juan 13:18).
Encontramos en este texto, tres aspectos importantes del temperamento de Dios.
a.
Su Voluntad => “he elegido”. Él es el que elige,
tiene el poder y la autoridad para decidir a quién escoge.
b.
Su Omnisciencia => “Yo sé”. Dios no puede ser burlado.
Él lo sabe todo. El conoce el corazón de los hombres y mujeres que se acercan
al Él.
c.
Su Misericordia => “No hablo de todos vosotros”. El da a
todos por igual de su misericordia. Aunque siempre supo quienes eran sus
discípulos, nunca hizo acepción de personas ni discriminación alguna. Tanto
Judas como los otros once anduvieron con Él, vieron su gloria, compartieron,
durmieron, rieron junto a Él y nunca hubo reproches contra Judas.
Basados en todo lo expuesto, podemos
concluir de la siguiente manera:
·
Dios es justo y manifiesta su misericordia a quien quiere.
·
Él actúa bajo su sola potestad.
·
Proverbios 16:4.
·
Romanos 9:18 –
19.
·
Efesios 1:4, 5,
11.
·
2da.
Tesalonicenses 2:13 – 14.
Para concluir, debemos dejar muy
en claro lo que es misericordia y lo que
es justicia. El objetivo de aclarar estos conceptos es para establecer si Dios
es injusto en cuanto al tema de la predestinación. Veamos:
Misericordia: La palabra
griega que se traduce por misericordia es Eleos/Eleéo y significa compasivo/compasión.
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, define como
misericordia de dos maneras:
·
Virtud que
inclina el ánimo a compadecerse de los trabajos y miserias ajenas.
·
Atributo de
Dios, en cuya virtud perdona los pecados y miserias de sus criaturas.
Si consideramos el concepto en
castellano y en griego, vemos que hay una palabra común: Compadecerse,
Compasión, Compasivo. Estas son palabras compuestas: “COM” hace referencia a lo
común entre las personas. “PADECERSE” indica el sufrimiento que se padece; es
decir, tomar como propio los padecimientos de otro y brindarle la ayuda o compañía necesaria. La palabra “COMPASIÓN”
y “COMPASIVO”, tienen la misma aplicación: Hacer propio, compartir la pasión
del otro; entendiéndose como pasión a la calamidad o el sufrimiento que se
atraviesa.
JUSTICIA: La palabra
griega “DIKAIOSÚNE” significa equitativo; es decir, dar a todos por igual,
según lo merecen. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua
Española, define como justicia de dos maneras:
·
Atributo de
Dios por el cual ordena todas las cosas en número, peso o medida.
·
Disposición
divina con que se castiga o premia a cada uno según se merece.
Con estos dos conceptos bien
definidos, nos damos cuenta que en el plan de la predestinación Dios es justo
en cuanto a la salvación y tiene misericordia de quien Él quiera tenerla.
Veamos una aplicación de estas palabras en el trato divino hacia la humanidad.
·
JUSTICIA
§ Juan 3:16.
§ Lucas 24:47.
§ Romanos 10:11 – 13.
§ Romanos 1:16.
§ 2da. Pedro 3:9.
A través de estos textos queda
demostrada la justicia de Dios, ya que, da a todos por igual la oportunidad y
medios de salvación.
·
MISERICORDIA
§ Juan 13:18.
§ Romanos 9:18 – 19.
§ Romanos 9:20 – 23.
§ Efesios 1:4, 5, 11.
§ 2da. Tesalonicenses 2:13 – 14.
Continuará...
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