Impulsividad o Discipulado
(Judas 20)
La mayoría de nosotros desarrolla el cristianismo siguiendo las pautas de nuestra naturaleza, no las de la naturaleza de Dios. El carácter impulsivo es un rasgo de la naturaleza humana, y el Señor siempre la ignora porque obstaculiza el desarrollo de la vida del discípulo.
Ser impulsivo es una actitud aceptable en un niño, pero desastrosa en un adulto; un adulto impulsivo revela inmadurez. El impulso ha de ser dominado y encaminado a la intuición mediante la disciplina. Cuando un discípulo del Señor da rienda suelta a la impulsividad le será muy fácil “caminar sobre el agua” pero sumamente difícil “andar por tierra seca”, comportándose como un verdadero discípulo.
Pedro caminó sobre las aguas para ir a Jesús, pero luego, “sobre la tierra seca” le siguió de lejos (Marcos 14:54). Hemos de ser excepcionales en las cosas cotidianas de la vida diaria y santos en las calles de nuestra comunidad; entre la gente común.
Tenemos la idea innata de que hemos de realizar cosas excepcionales, grandes empresas para Dios, pero no es así necesariamente. Todo el edificio del discipulado cristiano se construye sobre la base de la gracia sobrenatural de Dios, no de nuestros impulsos.
Suyo en Cristo
J. L. Huerta
Tomado del libro devocional “En pos de lo Supremo”
Oswald Chambers, Editorial Clie.
Usado con permiso escrito de la casa editorial
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