Temas Bíblicos que no están en la Biblia (VI)

EL LIDERAZGO (I)

Como piensa Dios y como los seres humanos

       


Por estos días se está enseñando en las iglesias que el creyente debe tomar puestos de liderazgo, gobierno y mandato para la instauración del "reino de Dios" en la tierra. Ya se dictan charlas y talleres sobre el tema. No falta la literatura que nos hable de ello y quiera mostrar los más profundos secretos, estrategias, pasos, claves y un gran etcétera para alcanzar el liderazgo de éxito. Se ha tomado como una nueva revelación bíblica y quien no esté en esa nueva enseñanza se puede catalogar de religioso, atrasado doctrinalmente, fuera del "mover del espíritu" y cosas por el estilo.
Aunado a lo antes expuesto, encontramos que a muchos líderes se les llama "papá o padre" por ser la persona que te da el "alimento" espiritual que necesitas, es decir, es tu "proveedor espiritual" por tanto es tu padre. Otro ejemplo que esgrimen es que Daniel y sus amigos estuvieron en lugares de liderazgo; José también lo estuvo, lo que demuestra que si se quiere actuar a favor del pueblo de Dios en la tierra se debe estar en puestos de eminencia. Pero (siempre un pero) ¿qué dice la Biblia al respecto? Analicemos un poco la enseñanza bíblica y luego emitamos nuestra opinión.
Para comenzar, compararemos los pensamientos de Dios sobre el tema y los pensamientos del ser humano sobre lo mismo. En Romanos 12: 1–2, el apóstol Pablo nos recuerda que no solo debemos presentar nuestros cuerpos como un sacrificio vivo a Dios, sino también ser transformados por medio de la renovación de nuestro entendimiento.” Esto significa que debemos abandonar el modo de pensar del mundo y aprender a pensar como lo hace nuestro Señor. La Biblia nos habla del modo de pensar de Dios. El Señor mismo ha puesto en claro que así como los cielos son más altos que la tierra, también sus pensamientos y sus caminos son más altos  que los de los hombres (Isaías 55: 8 – 9). La diferencia es radical.
Consideremos el evangelio, por ejemplo. En general, el ser humano cree que puede alcanzar el cielo por su buen carácter y buenas obras. Se lo merece, se lo gana. Sin embargo Dios dice: “No es así, los únicos que llegarán al cielo son aquellos que no lo merecen, y reciben a Jesús como Señor y Salvador. Es un tema de creer, no de obrar”. El evangelio es locura para los seres humanos. Es demasiado fácil. Recibirlo como un regalo por medio de la fe simplemente no tiene sentido. Pero lo “insensato” de Dios es más sabio que los hombres. Cualquiera  puede ser salvo por el método de Dios, nadie puede serlo a la manera del hombre.
Estas son otras maneras en las que podemos renovar nuestra mente a la mente del Señor:
·         Dios no juzga por las apariencias, pues Él bien sabe que no todo lo que brilla es oro. “El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.” (1ra. Samuel 16:7).

·         A Dios no le impresiona la belleza física (Proverbios 31:30) ni las proezas atléticas (Salmo 147:10). “Se complace Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia” (Salmo 147:11).

·         Al hombre natural le agrada rodearse de los ricos y famosos, mencionar los nombres de los altos y poderosos. Nada que ver con nuestro Señor. Él NO llama a los mejor educados, ni los poderosos ni de las clases más altas. En vez de eso, Él usa a los que la sociedad llama débiles y “don nadie” para lograr grandes cosas (1ra. Corintios 1:26 – 27).

Ahora bien, ¿qué piensa Dios sobre el liderazgo? El Señor tiene un concepto muy diferente al de los seres humanos sobre el liderazgo. Estos asocian el liderazgo con señorío. Pero desde el punto de vista divino, el verdadero líder es un siervo. Aquel que es grande en Su reino es el que se humilla para servir (Mateo 20:25-27). A Él no le impresiona la riqueza material (Lucas 18:24-27). El ser humano mide el valor de sus semejantes basados en sus tenencias, es decir valen por lo que tienen. Las riquezas espirituales son las verdaderas. Un montón de dinero puede hacer que las personas no entren al cielo. Nuestro Señor tiene un amor especial por los pobres (Santiago 20:1-16). Nosotros también obramos así cuando logramos pensar como Él lo hace. Los que son bendecidos desde el punto de vista de Dios, son despreciados por el mundo (Mateo 5:3-10). La familia de Jesús pensaba que Él estaba loco (fuera de sí) (Marcos 3:21). Los críticos de Pablo dijeron que estaba loco (2da. Corintios 5:13). Si somos como Cristo, el mundo considerará que estamos locos.
Dios desea misericordia y no sacrificios (Mateo 9:13). En el reino, la grandeza viene por ser como un pequeño niño (Mateo 18:4). Pablo, por inspiración divina dijo: “Estimando cada uno a los demás como superior a él mismo) (Filipenses 2:3). El camino para subir es bajar. Aquel que se humilla a sí mismo, será exaltado (Mateo 23:12). Estos pocos párrafos debería funcionar como el primer paso para pensar como Él, sobre todo en el tema del liderazgo.

Continuará...

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