CRISTIANOS DE COMPROMISOS



CRISTIANOS DE COMPROMISOS

 Es un hecho de la vida que el compromiso es necesario para cualquiera que desee alcanzar la excelencia. Los atletas olímpicos no son los únicos que deben practicar incansablemente, entrenar rigurosamente y disciplinarse a sí mismos fielmente. Las personas de cada área de esfuerzo deben ser motivadas a dar lo mejor de sí y soportar con paciencia; las medallas, trofeos, coronas no son para los holgazanes, perezosos y mucho menos para los flojos. Cuando un atleta se compromete con la búsqueda del premio mayor se olvida del reloj, del calendario y prosigue hasta obtener lo buscado.
Todo esto levanta problemas perturbadores para todos los que somos seguidores de Cristo. Seguimos al mayor de los capitanes; tenemos el mayor de los mensajes para proclamar y la mayor de las causas por las cuales vivir o morir. Sí hombres y mujeres se desgastan solo por un reconocimiento perecedero, honores humanos, remuneración financiera, amor al país y éxito persona, cuánto más deberíamos estar dispuestos a entregarle todo a Él. Para el cristiano existe una cuota de tragedia que le abofetea y trae vergüenza. ¿Cómo es posible que personas con tanto potencial dieran tanta energía, celo, dedicación a causas terrenales y pasajeras, mientras que los que afirman tener la mejor de las causas sobre esta tierra entregan tan poco de sí a la misma?
Muchos de los que profesamos amar al Señor Jesucristo y deseamos servirle somos avergonzados cuando nos comparan con las personas dedicadas a las cosas de este mundo. Tantos actos de servicio en la obra cristiana que se realizan a medias, sin entusiasmo; se hacen como tareas que deben cumplirse, pero parece haber poco esfuerzo en la preparación o gozo al realizarlos.
¿Nos atrevemos a ofrecer aún menos al Señor Jesucristo? Selah.

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