NADA DE
LA ANTIGUA NATURALEZA
2da. Corintios 5:17
Los seres humanos tenemos la
peculiaridad de juzgar a los demás por sus hechos y a nosotros mismos por las
intenciones, llegando al punto de ser auto-indulgentes. Pedimos al Señor que
sea severo y estricto cuando una persona actúa en contrario a Su voluntad; si
la persona es creyente la solicitud es más intensa.
Cuando nosotros fallamos y debemos ser
juzgados con severidad y estricta aplicación de la sanción, comenzamos a pensar
que Dios debe tener un trato distinto. Esgrimimos nuestras justificaciones y
llegamos al punto de recordar al Señor sus palabras:"Él se acuerda que somos polvo”; “No
es que lo haya alcanzado ya”, para decir que aun somos carne sujetos a
pasiones y debilidades. Por su parte, Dios no acepta nada de nuestras razones
que queden de nuestra vida anterior, no las comprende ni las toma en cuenta a
nuestro favor. Él simplemente las rechaza y elimina; para Él no hay excusas.
Al nacer de nuevo, el Espíritu Santo comienza una obra en
nosotros hasta lograr que no quede nada de nuestra vida anterior. Si la Biblia
dice que hemos recibido al Espíritu Santo al creer en Jesús ¿qué pasa con
nuestras vidas que todavía están llenas de concupiscencia, con el viejo egoísmo
del interés propio? Si queremos conseguir una vida sin concupiscencia, sin egoísmo,
sin insensibilidad hacia los demás y tener el amor incondicional que nos señala
la palabra en 1ra. Corintios 13: 4 – 5, no podemos permitir en nuestra vida
nada de la vieja naturaleza. Necesitamos una confianza, fe y fidelidad absoluta
y sencilla en Dios al punto de no querer sus bendiciones sino a Él. ¿Tenemos
tal confianza, fe y fidelidad ante el Señor que puede retirar Sus bendiciones
en nosotros sin que disminuya nuestra dependencia a Él? Cuando nos entreguemos
tal como nuestro Todopoderoso Dios lo demanda y comencemos a ver Su poderosa
mano obrando, no nos preocuparan más las cosas que suceden porque confiaremos
plenamente en nuestro Padre celestial.
Suyo en Cristo
J. L. Huerta
No hay comentarios.:
Publicar un comentario