TEMAS BÍBLICOS QUE NO ESTÁN EN LA BIBLIA (II)

¿A QUIÉN PERTENECE LA IGLESIA?
¿A Jesús o al Espíritu santo?

            Cuando damos una definición de “iglesia”, debemos entender que no el edificio o el local donde nos reunimos. El término “Iglesia” proviene del griego “Ekklesia” donde se señala a un grupo de personas reunidas en asamblea. Definimos, entonces que la iglesia la conformamos todos y cada uno de los miembros que allí adoramos al Señor. Veamos que dice el apóstol Pablo en la carta a los efesios: “edificaos sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. En Él todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quién vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (Efesios 2:20 – 22).
El apóstol Pedro nos reafirma esta doctrina: “acercándoos a Él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, pero para Dios escogida y preciosa, y vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1ra. Pedro 2:4 – 5).
Una vez establecido que es y quienes componen la iglesia, determinemos a quién pertenece. Efesios 2: 20 – 22 dice que este edificio está fundamentado sobre Cristo Jesús.  La Palabra de Dios señala que Jesús es dueño, fundamento, Señor y Cabeza de la iglesia y nosotros somos su cuerpo.
  • ·         Mateo 14:18
  • ·         1ra. Corintios 1:2
  • ·         1ra. Corintios 6:15
  • ·         1ra. Corintios 12:27
  • ·         Gálatas 6:14
  • ·         Efesios 1:17; 20 – 23
  • ·         Colosenses 1:18
Todos estos textos nos señalan al dueño y señor de la iglesia. El Espíritu Santo fue señalado como el “Consolador”, cumpliendo funciones para con nosotros como: guía, consolador, examinador de nuestro corazón, redarguye y convence de pecado, nos fortalece e intercede por nosotros con gemidos indecibles. Sin embargo, no hay señalamientos que den la propiedad o el señorío al Espíritu Santo sobre la iglesia.

(Continuará...)

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